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(Quiso ser un diario, pero es un punto de vista)

Hugo Moyano rompió el molde. Y esta vez no fue por ninguna de sus decisiones políticas. El líder de la CGT sorprendió durante última aparición pública. A días de asumir como jefe del PJ bonaerense, el camionero mostró una incipiente barba.
Más afín a un look clásico, Moyano se dejó ver con barba durante el acto que encabezó en el estadio de básquet del Club Villa Mitre de Bahía Blanca, donde se presentó la Corriente Nacional del Sindicalismo Peronista.
Con nueva imagen y flamante cargo partidario, Moyano insistirá para que sus candidatos escalen en las listas del kirchnerismo para afrontar las próximas elecciones.
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La cena de Héctor Magnetto con los principales exponentes del peronismo antikirchnerista constituyó, sin lugar a dudas, la noticia política de la semana. Mientras el Gobierno quiso ver en ella tan sólo una burda confirmación de que el CEO del Grupo Clarín y directivo de la poderosa Asociación Empresaria Argentina la va de capo de la oposición, algunos de sus participantes relativizaron la trascendencia del ratonero evento y negaron, desde luego, el haber recibido instrucción alguna por parte del anfitrión o de los pesados intereses que representa.
—Charlamos sobre el escenario político y coincidimos en que sería bueno sumar esfuerzos –comentó Mauricio Macri, acaso el más llamativo de los contertulios del martes 3, debido a su no pertenencia al PJ (no faltaron quienes interpretaron la reunión como un espaldarazo a su candidatura presidencial, demasiado machucada por el escándalo de las escuchas ilegales).
Dejemos de lado el hecho de que el deseo de “sumar esfuerzos” servido como plato fuerte en una mesa donde el dueño de casa logró juntar por primera vez a Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Francisco de Narváez y el propio Macri alcanzaría para justificar, al menos, la paranoia gubernamental (Cristina de Kirchner dijo: “Me da miedo”). Mejor dirijamos la lupa hacia esa bolsa de gatos de la que el autoproclamado Peronismo Federal le cuesta horrores salir.
Las cosas no andan bien entre los compañeros. Ni siquiera logran ponerse de acuerdo en temas básicos,
tales como:
Como parte de ese berenjenal que ya no descarta candidaturas y alianzas opositoras múltiples deberían entenderse la foto “casual” de Cobos con De Narváez en Tres Arroyos, los coqueteos de Solá con Elisa Carrió (que aflojaron un poco, pero no terminaron) y el reflotamiento por parte de Duhalde de su vieja idea de un pacto tipo Moncloa que incluya a los grandes partidos.
Claro que Duhalde, quien entre paréntesis es el mejor amigo que ha recolectado Héctor Magnetto en el universo peronista, se muere de ganas de ser él y trabaja sin descanso en esa dirección. El jueves estuvo en Reconquista y esta semana caminará por Resistencia, Mendoza y Colón. La autoexclusión de Reutemann, el drama de Macri, la partida de nacimiento de De Narváez y el minimalismo de Solá refuerzan su papel de patrón de la vereda. El problema es que las encuestas le siguen siendo esquivas. En la página 6, un trabajo de Management & Fit realizado en Santa Fe, lo ubica noveno en imagen positiva y segundo en imagen negativa, sólo superando a Kirchner. Uno de los asistentes a la cena con el mandamás de Clarín decía ayer: “Duhalde ya perdió una elección nacional y sabe que los números no le dan. ¡Qué v’hacer! Lo que natura non da, Salamanca non presta...”.
Igual, el bonaerense no se rinde. Confía en que, con todo un año por delante, los Kirchner darán sus “últimos manotazos de ahogado” y ciertos “escollos” serán superados. En esa despectiva categoría ubica al “tibio” de Felipe y al “inflado” de Alfonsín Junior. Y apuesta todo a la “sensación de gobernabilidad” que le aporta su equipo de asesores, encabezado por Roberto Lavagna, Martín Redrado y Alberto Abad. En los pasillos duhaldistas se ironizaba en estos días: “Ricardito está surfeando una ola de seis metros, pero el agua ya le va a sacar la careta de papá. Y Solá se rebaja a debatir con Filmus: antes era el mejor de la clase y ahora salió al recreo cuando no había nadie”.


El senador nacional insistió con la viabilidad de los proyectos que impulsa en el Congreso, defendió a la gestión Binner y remarcó que no es momento de hablar de candidaturas.
De la redacción de El Litoral
El senador nacional Rubén Giustiniani defendió los proyectos que impulsa y que esperan tratamiento en el Congreso para elevar las jubilaciones mínimas y para actualizar los haberes del resto. Aseguró que, a pesar de que el gobierno hable -y entre en contradicción al hacerlo- de “irresponsabilidad”, se trata de medidas “no sólo justas, sino posibles”.
“El gobierno dijo que éramos irresponsables también cuando planteábamos la asignación universal por hijo, y después la sacó por decreto. ¿Pero quién traza la línea de la responsabilidad? ¿Por qué es responsable llevar las jubilaciones mínimas a 1.090 y es irresponsable fijarlas en 1.240, que es lo que proponemos nosotros y es el 82 % del salario mínimo vital y móvil?”, razonó el legislador, acompañado por el diputado nacional Miguel Barrios y la ex concejala -y actual funcionaria municipal- Marta Fassino.
Giustiniani recordó que las dos iniciativas que esperan turno parlamentario -la primera, ya con dictamen, para la primera quincena de agosto en el Senado- apuntan, respectivamente, a “sacar de la pobreza” al 75 % de jubilados que cobran la mínima, y a recomponer los ingresos del restante 25 %, estableciendo una escala que respete los criterios establecidos por la Corte (casos Badaro I y II) y ponga fin a la avalancha de juicios previsionales.
Dijo que, según los cálculos de la propia Anses, elevar la mínima representaría 22 mil millones de pesos anuales y aumentar al resto de los jubilados, otros 11 mil. Y que esa masa puede atenderse con los dividendos que arrojan los 170 mil millones de pesos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses, y los 17 mil millones de pesos de rentabilidad en letras del Tesoro. Además, recordó que hay un 30 % más de recaudación de lo previsto en el presupuesto y que el aumento a los jubilados, como éstos tienden a gastar el dinero, repercutiría en un aumento del 21 % en los ingresos estatales en concepto de IVA.
Giustiniani recordó que ambos temas están planteados también en Diputados y podrían obtener dictamen conjunto la semana próxima, para luego pasar al recinto
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